viernes, 23 de marzo de 2007

La Línea Aérea de la Familia Presidencial

Tomado de una nota aparecida en el periódico norteño EL DIARIO el 7 de marzo del 2007:

Este juguete sexenal, que actualmente controla 17 rutas en el país y cuenta con cuatro aviones de más de 30 millones de dólares cada uno, es parte de la historia de ambición y enriquecimiento exorbitantes

Anabel Hernández
Random House Mondadori / Grijalbo
Especial para El Diario

"Un misterioso e influyente pasajero desvió un vuelo comercial de Aerolitoral que debía ir de San Luis Potosí a Monterrey sin escalas, haciéndolo pasar antes por el Aeropuerto Internacional del Bajío, en León, para dejarlo sólo a él. De acuerdo con algunos pasajeros del vuelo, el 2356, se trataba de Jorge Alberto Bribiesca Sahagún, hijo de Martha Sahagún, la esposa del presidente Vicente Fox, aunque la aerolínea no lo confirmó."

“El avión Metro-3, matrícula XA-SCS, con capacidad para 19 pasajeros, tenía que salir a las dos y media de la tarde de San Luis Potosí, pero se demoró 35 minutos. Llevaba siete pasajeros registrados que iban a Monterrey y dos más que se bajaron en Guanajuato y que, por cierto, no estaban registrados. La nave aterrizó en León a las 15:35 horas según el Control de Operaciones del aeropuerto."

“En el Aeropuerto Internacional del Bajío bajaron los dos pasajeros, uno delgado, de pelo claro, tez blanca y rostro afilado; el otro bajo de estatura, moreno y de pelo con corte militar. A los demás los obligaron a bajar también mientras el avión recargaba combustible. Pasajeros del vuelo informaron que el joven no llevaba maletas, vestía playera y pantalón de mezclilla e iba acompañado de un escolta”.

Ésta es la introducción de una nota periodística firmada en agosto de 2001 por Claudio Jorge Blanco, reportero del A.M. de León, y que en su momento la casa presidencial no desmintió. Tres años después la empresa de Jorge Alberto Bribiesca Sahagún, Avolar Líneas Aéreas, S.A. de C.V., recibió de puño y letra del secretario de Comunicaciones y Transportes, Pedro Cerisola Weber, el título de concesión para poder operar durante cinco años, con opción a una prórroga de 30 años más.

Con esta concesión opera la línea aérea conocida comercialmente como Avolar, que ha previsto una inversión de entre 20 y 90 millones de dólares para el próximo lustro:




El hecho no tiene precedentes. Este juguete sexenal, que actualmente controla 17 rutas en el país y cuenta con cuatro aviones de más de 30 millones de dólares cada uno, es parte de la historia de ambición y enriquecimiento exorbitantes de la familia presidencial.

La avidez del hijo y del hermano predilectos de Martha Sahagún de Fox, Jorge Alberto Bribiesca Sahagún y Guillermo Sahagún Jiménez, no tiene límite. Lo bueno es que tampoco son muy ingeniosos, aunque habrá que concederles cierto talento en vista de la compleja red que tejieron para intentar encubrir la concesión que se les otorgó. Sin embargo, por más que se esforzaron en crear métodos complejos para disfrazar los privilegios otorgados por el Poder Ejecutivo Federal, la ambición le ganó a la prudencia y dejaron rastros documentados de la operación.

Si la opinión pública palideció ante el jet Lear que Manuel Bribiesca Sahagún usaba con atribuciones de dueño para viajar de aquí para allá con sus amigos, la audacia de Jorge Alberto Bribiesca y Memo Sahagún dejará sin aliento a los empresarios más intrépidos.

En el transcurso del sexenio Manuel hizo negocios a ras del suelo comprando, construyendo y vendiendo casas al INFONAVIT y al FOVISSSTE por todo el país, pero su hermano y su tío tenían aspiraciones más elevadas. Sus sueños estaban literalmente por las nubes.

La firma de Pedro Cerisola y Weber, estampada el 27 de octubre de 2004 en una hoja de papel Bond con la marca de agua del escudo nacional de fondo y en la esquina superior izquierda el membrete de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, sepultó aquellos años en los que ni Jorge Alberto ni su tío tenían un centavo. ¡Por fin serían dueños de un negocio grande!: su propia línea aérea comercial, la primera en el país bajo el concepto de aerolíneas de low cost; Avolar.

A principios de 2006 la diputada oaxaqueña Sofía Castro, integrante de la comisión especial encargada de investigar el presunto tráfico de influencias de los Bribiesca Sahagún en la Cámara de Diputados, dio a conocer el acta constitutiva de la empresa creada por Jorge Alberto, su tío Guillermo y Felipe Prado Díaz, llamada Avolar Líneas Aéreas, S.A. de C.V., que de inmediato evocó a la empresa de aviación comercial Avolar, creada previamente en el sexenio. (Comentario: Sofía Castro era una Diputada emanada del Partido Acción Nacional que se resistió hasta el último momento el ser consumida por la corrupción que estaba carcomiendo al gobierno federal foxista.)

El empresario poblano George Antonio Nehme Name de inmediato se comunicó con la legisladora para pedirle que no se confundiera esa empresa con la aerolínea comercial de la cual él es el rostro oficial: Avolar Aerolíneas, S.A. de C.V. Explicó a la legisladora que, si bien los nombres se parecían mucho, no se trataba de la misma compañía. Por su parte y con la misma estrategia, Jorge Alberto Bribiesca Sahagún y su tío Guillermo publicaron sendos desplegados en los principales diarios de circulación nacional para asegurar que no tenían nada que ver con esa compañía, la cual según ellos nunca había iniciado operaciones. El presidente Vicente Fox salió en su defensa poniendo en juego la investidura presidencial: “Lo que yo veo ahí son puros cuentos chinos e historietas totalmente inventadas de manera electoral, y siempre viniendo de la oposición”.

Así, con el poder de la palabra del Presidente de la República, Jorge Alberto y Memo quedaron deslindados. Nadie volvió a investigar nada. Nadie dijo nada. Quizá estos personajes pensaron que la palabra de la familia presidencial valía tanto que bastaba con que dijera “no”. Sin embargo, los comentarios de empleados de otras aerolíneas de bajo costo, como Interjet, insistían en que la compañía era de la primera dama, Martha Sahagún, y su familia. También eran la comidilla de trabajadores afiliados al Sindicato Nacional de Trabajadores de Aviación y Similares.

Se obtuvo una copia del documento oficial en que la SCT otorga la concesión a la empresa Avolar Líneas Aéreas, S.A. de C.V. El escrito con los sellos y firmas oficiales no tiene desperdicio. Aquello que el hijo y el hermano de Martha Sahagún habían tratado de ocultar por todos los medios quedó al descubierto, al igual que el empresario poblano George Antonio Nehme Name, de Avolar Aerolíneas, S.A. de C.V., quien se prestó para la concesión que infructuosamente intentaron disfrazar.

Como revelan las actas constitutivas de dichas compañías, ambas se crearon ante el mismo notario público de la ciudad de México, Fernando Cataño Muro Sandoval, en el mismo año; las dos comparten a los mismos funcionarios. Ésta es la historia de uno de los negocios más jugosos de la familia presidencial, que delata la cantidad de recursos acumulados en tan sólo cinco años y medio, lejos de toda proporción, más allá de lo que la imaginación puede alcanzar.

El 29 de octubre de 2001, la SCT publicó en el Diario Oficial de la Federación la “Política Aeronáutica” del gobierno de Vicente Fox, en la cual quedaron establecidas las bases que darían origen a las aerolíneas de bajo costo, ABC o low cost, como se conocen internacionalmente. Entre los principales objetivos expuestos están: “la certidumbre jurídica y la equidad”, “el desarrollo y la ampliación de la cobertura de los servicios de transporte aéreo, consolidando la integración regional del país, con la participación de las economías y sectores locales”, y “el acceso de una mayor población a los servicios de transporte aéreo”.

Respecto a la política de aviación comercial se estipuló: “fortalecer a la aviación comercial nacional, en un entorno de competencia equitativa, que tome en cuenta las tendencias de esta industria, que sea sustentable, financiera y operativamente sana”, “que tenga permanencia y una cobertura regional más amplia, sea accesible a un número mayor de mexicanos y que participe crecientemente en el mercado internacional”. El plan era ambicioso, aunque no nuevo, porque las aerolíneas de este tipo iniciaron operaciones en Estados Unidos en 1971 y en Europa en 1997.

Las low cost nacieron con el objetivo de subir al avión a quienes viajan en autobús. El director general de Aeronáutica Civil de la SCT, Gilberto López Meyer, ha explicado en diferentes foros que las ABC son el producto que más crecerá en la industria de la aviación en los próximos 10 años. “Permitirán que más gente acceda al servicio de transporte aéreo al estimular la competencia y bajar los precios, y empezarán a penetrar el mercado internacional una vez consolidado el nacional”, declaró.

López Meyer explicó que las ventajas de la penetración en el mercado de las ABC son atractivas debido a que tienen una enorme capacidad operativa para explotar el crecimiento del tráfico. Además, introducen equipos de última generación, abren rutas que las aerolíneas tradicionales no explotan, ofrecen bajos costos de ventas y pueden responder a nuevas oportunidades de negocios.

Y en este nicho comercial en que el gobierno federal ve tanta promesa entraron en seguida Jorge Alberto y su tío Guillermo. Ellos fueron los primeros en conseguir una de las concesiones para Avolar Líneas Aéreas en 2004. En diciembre del mismo año Clic, de Mexicana, obtuvo la concesión, seguida de Interjet, de José Luis Garza; Vuela, de Pedro Aspe; Volaris, de Miguel Alemán, y Aerolíneas Mesoamericanas.

El 5 de octubre de 2005 López Meyer afirmó que la operación en México de Avolar, Vuela, Interjet y Aerolíneas Mesoamericanas representaría una inversión de entre 200 y 220 millones de dólares en el transcurso de los próximos cinco años --la cifra por cada una oscila entre 20 y 90 millones de dólares--, de acuerdo con los modelos de negocio que presentaron ante las autoridades aeronáuticas.De estas cuatro aerolíneas, la primera en comenzar operaciones fue la de Bribiesca Sahagún y Sahagún Jiménez, a principios de septiembre de 2005.

En febrero de 2003 Jorge Alberto y Guillermo ya tenían un próspero negocio de exportaciones que creció como la espuma gracias al apoyo directo del gobierno federal, que en 2001 les había concedido el Premio Nacional de Exportación en la categoría de empresas comercializadoras, entregado de la propia mano de Vicente Fox, premio que les sirvió para abrirse puertas en el mundo del comercio exterior. Su empresa, Sabrimex, construyó en el sexenio prácticamente el monopolio del aguacate en Japón, y gracias al Tratado de Libre Comercio firmado por el presidente Fox en septiembre de 2004, se fortaleció aún más. El acuerdo entró en vigor en marzo de 2005, y la empresa del hijastro y el cuñado del jefe del Ejecutivo desde abril de 2005 fue una de las compañías mexicanas que más permisos obtuvieron para exportar sus productos al país de Oriente, según información oficial de la Secretaría de Economía.

Pero no era suficiente. Nada parecía serlo.

1 Comments:

Blogger Cristian said...

Me imagino que volar con esta empresa debe ser algo espectacular y con todos los lujos. Me gusta gastar mi dinero en cosas que disfrute y por eso soy de viajar mucho y también dedicarle a la gastronomía por eso cada semana voy a un restaurante puerto madero que sirven exquisitos platos

martes, 12 noviembre, 2013  

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